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En JAcastellano, del 1° al 7 de julio de 2013, también revisamos el capítulo 59 de Orgullo y prejuicio para extraer las citas más notables.

Es el antepenúltimo capítulo de la novela y, habiéndose resuelto el punto principal, ahora se procede a rematar los hilos que aún estén sueltos. Primero que nada, Lizzy debe dar a conocer a su familia su compromiso matrimonial, que ocurre en tres distintas etapas: primero su hermana Jane, luego su padre y finalmente su madre.

En el caso de las citas epigramáticas, tanto Jane Bennet como el señor Bennet tienen oportunidad de enunciar una recomendación u opinión.

Cuando Lizzy le da la noticia a Jane, ésta por una vez se muestra incrédula y aconseja a su hermana:

Do anything rather than marry without affection.

Obsérvese cómo el texto original habla de “afecto”, dejando implícito que se refiere a amor, pero las traducciones explicitan.

¡Haz cualquier cosa antes de casarte sin amor! [trad. José de Urríes y Azara]

Es preferible cualquier cosa a un matrimonio sin cariño. [trad. Amando Lázaro Ros]

(Omite la oración) [trad. José Luis López Muñoz]

Haz cualquier cosa menos casarte sin amor. [trad. Ma. Antonia Ibáñez] Haz cualquier cosa antes de casarte sin amor. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Haz cualquier cosa antes de casarte sin estar enamorada. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (¿“antes de casarse” da un sentido temporal y secuencial, lo apropiado sería “antes que”)

Haz cualquier cosa menos casarte sin amor. [trad. Marta Salís Canosa]

Haz cualquier cosa, menos casarte sin amor. [trad. José C. Vales]

Por su parte, una vez que el Sr. Bennet se entera que Darcy fue el que arregló lo de la boda de Lydia, sale con:

These violent young lovers carry every thing their own way.

Estos enamorados violentos cargan con todo. [trad. José de Urríes y Azara] (traduce literalmente “carry everything”, cuando es “carry something their own way”, es decir hacerlo a su manera).

Estos impetuosos mozos enamorados lo hacen todo a su manera. [trad. Amando Lázaro Ros]

Estos jóvenes locamente enamorados lo hacen todo a su manera. [trad. José Luis López Muñoz]

Esos jóvenes y apasionados enamorados cargan con todo. [trad. Ma. Antonia Ibáñez] (Comete el mismo error que Urríes)

Estos jóvenes enamorados furiosos lo hacen todo a su manera. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez] (“furioso” no es el calificativo más adecuado de “violently” en este contexto)

Estos jóvenes enamorados lo hacen todo en un abrir y cerrar de ojos. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (En ningún momento el sentido de “carry everything their own way” significa que sea “en un abrir y cerrar de ojos”)

A los jóvenes enamorados les gusta hacerlo todo a su manera. [trad. Marta Salís Canosa]

Estos apasionados amantes lo hacen todo a su modo. [trad. José C. Vales] (En este contexto, traducir “lovers” como “amantes” no parece la mejor opción)

Esa noche en que Lizzy revela a Jane que ha aceptado casarse con Darcy, a Jane le resulta difícil creerlo por no estar al tanto de lo ocurrido en Derbyshire ni la injerencia de Darcy en lo de Lydia; para ella sigue predominando la idea de la antipatía que su hermana sentía. Cuando le recuerda todo eso, Lizzy le responde:

In such cases as these, a good memory is unpardonable.

En casos así es imperdonable una buena memoria. [trad. José de Urríes y Azara]

En estos casos es cuando es imperdonable la buena memoria. [trad. Amando Lázaro Ros]

En casos como éste, la buena memoria es imperdonable. [trad. José Luis López Muñoz]

En estos casos una buena memoria es imperdonable. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

En casos como éste es imperdonable tener buena memoria. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

En casos así lo correcto es no tener memoria. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

En casos así, tener buena memoria es imperdonable. [trad. Marta Salís Canosa]

En casos como éste, una buena memoria es una facultad detestable [trad. José C. Vales] (“Unpardonable” NO significa detestable)

La verdad, tampoco Lizzy adopta la mejor estrategia de convencimiento, porque se la pasa embromando y eso incluye su respuesta a la pregunta de desde cuándo se enamoró de Darcy:

I must date it from my first seeing his beautiful grounds at Pemberley.

Creo que habría que ponerle como fecha la primera vez que vi sus hermosas posesiones de Pemberley. [trad. José de Urríes y Azara]

Creo que podría señalar como fecha el día aquel en que vi por primera vez sus magníficas posesiones de Pemberley. [trad. Amando Lázaro Ros]

Creo que se remonta a la primera vez que vi el hermosísimo parque de Pemberley. [trad. José Luis López Muñoz]

Creo que data de la primera vez que vi sus hermosas posesiones de Pemberley. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Creo que, si debo ponerle una fecha, debió de ser cuando vi sus hermosas fincas de Pemberley. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Si he de ponerle una fecha, creo que cuando vi sus hermosas posesiones de Pemberley. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Supongo que en mi primera visita a sus preciosas tierras de Pemberley. [trad. Marta Salís Canosa]

Creo que puedo fijar el momento exacto cuando vi por primera vez las preciosas extensiones de sus propiedades en Pemberley. [trad. José C. Vales]

Aunque Jane sabe que su hermana no habla en serio, desafortunadamente muchos lectores se lo toman literalmente, cuando debemos tomarlo como algo figurado, pues aunque hemos sido testigos del cambio gradual de sus sentimientos y en Pemberley finalmente llegó a apreciar del todo a Darcy, siendo la noticia de la fuga de Lydia lo que finalmente obligó a Lizzy a darse cuenta de lo que sentía por él.

Las hermanas pasan casi la mitad de la noche en confesión, y así nos enteramos que por ejemplo que Jane y Bingley habían hablado respecto a Darcy y Lizzy, pero que creían que era algo imposible. Nos enteramos que Jane sabía un poco respecto a lo ocurrido en Derbyshire, por su tía y Lizzy finalmente le cuenta todo lo que Darcy hizo a favor de Lydia.

Al día siguiente, por el comportamiento de Bingley, hay indicios de que Darcy ya también le dio la noticia a su amigo, pues además aquél pregunta si hay algún otro lugar donde Lizzy pudiera extraviarse nuevamente.

Por la tarde, Darcy solicita el permiso del Sr. Bennet. Una conversación que no tenemos de primera mano, porque la escritora no acostumbra presentar conversaciones donde haya exclusivamente personajes masculinos. A Lizzy la pone muy nerviosa, por más que ve salir a Darcy con una sonrisa, su padre quiere hablar con ella.

En ese momento:

How earnestly did she then wish that her former opinions had been more reasonable, her expressions more moderate! It would have spared her from explanations and professions which it was exceedingly awkward to give; but they were now necessary.

¡Cuán vivamente habría deseado… que sus primeros juicios sobre Darcy hubieran estado más puestos en razón y que sus expresiones hubieran sido más moderadas! Habríale ahorrado ciertas explicaciones y confesiones que temía muchísimo hacer; mas ahora resultaban precisas. [trad. José de Urríes y Azara] (“awkward no es temor)

Elizabeth hubiera dado cualquier cosa porque las opiniones que había expresado en otro tiempo hubiesen sido más razonables, y las frases con que se había expresado hubiesen sido más moderadas. Se habría ahorrado explicaciones y confesiones que era muy engorroso dar; pero no había más remedio. [trad. Amando Lázaro Ros]

¡Cuánto hubiera deseado Elizabeth en aquel momento que sus antiguas opiniones hubieran sido más razonables, y su manera de expresarlas más moderada! Se hubiera ahorrado explicaciones y afirmaciones extraordinariamente embarazosas; en aquel momento, sin embargo, resultaban necesarias. [trad. José Luis López Muñoz]

¡Cuánto sintió Elizabeth que su primer concepto de Darcy hubiera sido tan injusto y sus expresiones tan inmoderadas! Así se habría ahorrado ciertas explicaciones y confesiones que le daban muchísima vergüenza, pero que no había más remedio que hacer. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

¡Cuánto deseó ella entonces que sus primeras opiniones hubieran sido más razonables, que sus expresiones hubieran sido más moderadas! Así se habría ahorrado explicaciones y afirmaciones que ahora le resultaba incomodísimo hacer; pero eran necesarias. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

¡Cuán vivamente habría deseado Lizzy que sus primeros juicios sobre Darcy hubieran estado más puestos en razón y que sus expresiones hubieran sido más moderadas! Le habría ahorrado ciertas explicaciones y confesiones que temía muchísimo hacer; pero ahora resultaban necesarias. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (“awkward” no se relaciona con “temer”)

¡Cuán vivamente deseó Elizabeth en aquel momento que sus opiniones anteriores hubieran sido más razonables, y su forma de expresarlas más moderada! Se habría ahorrado explicaciones y confidencias ahora sumamente embarazosas; pero eran de todo punto necesarias. [trad. Marta Salís Canosa]

¡Cuán vivamente deseó entonces Elizabeth que sus primeras opiniones hubieran sido razonables y sus expresiones más moderadas! Eso le habría evitado dar tantas explicaciones y asegurar tantas cosas que resultaba incómodo asegurar; pero ahora se hacían necesarias. [trad. José C. Vales]

Obligada por las duras palabras de su padre, y con lágrimas, Lizzy finalmente declara de manera muy explícita su amor por su prometido:

I do, I do like him. I love him. Indeed he has no improper pride. He is perfectly amiable. You do not know what he really is; then pray do not pain me by speaking of him in such terms.

Pues me gusta, me gusta; le amo. Y la verdad es que no tiene orgullo; es perfectamente amable. No sabes lo que es en realidad; por eso te suplico que no me apenes hablándome de él en esos términos. [trad. José de Urríes y Azara]

Lo estoy, le aseguro que lo estoy efectivamente. Lo amo. Su orgullo no es lo que parece. Posee una perfecta simpatía. Usted, papá, no lo conoce tal como es; le ruego, pues, que no me aflija usted hablándome de él en tales términos. [trad. Amando Lázaro Ros]

Sí que me gusta; le quiero de verdad. Y no es orgulloso, sino un dechado de bondad. Usted no lo conoce realmente, y le ruego que no me apene hablando de él en esos términos. [trad. José Luis López Muñoz] (No se trata de un tenue “querer”, Lizzy dice “love”, además tampoco parece ofrecer opciones para calificativos como “no improper pride” y “perfectly amiable” que quedan reducidos y condensados en “dechado de bondad”)

Pues sí, me gusta; le amo. Además no tiene ningún orgullo. Es lo más amable del mundo. Tú no le conoces. Por eso te suplico que no me hagas daño hablándome de él de esa forma. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Lo quiero, lo quiero. Lo amo. La verdad es que no tiene ningún orgullo indebido. Es absolutamente amable. No sabe usted cómo es en realidad; de modo que le ruego que no me haga daño hablando de él de esa manera. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Pues lo quiero, lo quiero. Lo amo. Y la verdad es que no es orgulloso, sino muy amable. En realidad, nadie lo conoce, por eso te suplico que no me apenes hablándome de él en esos términos. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Me gusta, claro que me gusta. Lo amo. Y su orgullo no es injustificado. Es extraordinariamente bueno y amable. Usted no sabe cómo es en realidad; y me duele sobremanera que hable de él de este modo. [trad. Marta Salís Canosa]

Sí, lo quiero. Lo amo. Y en realidad, no es nada orgulloso. Es absolutamente encantador. Vosotros no sabéis cómo es, así que os ruego que no me hagáis sufrir hablando de él en esos términos. [trad. José C. Vales]

La frase “perfectly amiable” es una de las dificultades más notorias de traducción.

Sin embargo, el señor Bennet no parece del todo convencido. Aunque admite que concedió el permiso, por su propia experiencia, trata de disuadir a su hija de cometer lo que él considera como un error irreparable: un matrimonio entre seres de naturaleza desigual. Sus palabras resultan muy emotivas:

I know that you could be neither happy nor respectable, unless you truly esteemed your husband; unless you looked up to him as a superior. Your lively talents would place you in the greatest danger in an unequal marriage. You could scarcely escape discredit and misery. My child, let me not have the grief of seeing you unable to respect your partner in life. You know not what you are about.

Sé que no podrás ser dichosa ni respetada si no amas a tu marido, si no le consideras como a un ser superior. Tu viveza te colocaría en los mayores peligros con un matrimonio desigual; con dificultad evitarías el descrédito y la desgracia. Hija mía, no me des el sinsabor de verte incapaz de respetar a tu compañero en la vida. No sabes lo que eso es. [trad. José de Urríes y Azara]

Yo sé que no puedes ser feliz ni sentir respeto por ti misma si el hombre con quien te casas no merece verdaderamente tu aprecio; si no lo consideras como superior a ti. Tu inteligencia tan despierta haría peligroso un matrimonio en el que tú fueses superior a tu marido. Difícilmente evitarías el descrédito y el dolor. Hija mía, no me des el disgusto de ver que te casas con un hombre a quien desprecias. No sabes lo que eso significa. [trad. Amando Lázaro Ros] (Se limita a traducir con el hiperónimo “hombre”, cuando en el texto se habla de “husband” y “partner in life”, decir simplemente hombre hace perder la solemnidad y la preocupación que el señor Bennet trata de comunicar)

Sé que no podrás ser feliz ni vivir en paz contigo misma si no aprecias de verdad a tu esposo, si no le consideras superior. Tu inteligencia y tu agudeza harán que corras grandísimos peligros en un matrimonio desigual. Difícilmente escaparás al descrédito y a la infelicidad. Hija mía, no me causes el dolor de saberte incapaz de respetar al compañero de tu existencia. No sabes lo que te dispones a hacer. [trad. José Luis López Muñoz]

Sé que nunca podrás ser feliz ni prudente si no aprecias verdaderamente a tu marido, si no le consideras como a un superior. La viveza de tu talento te pondría en el más grave de los peligros si hicieras un matrimonio desigual. Difícilmente podrías salvarte del descrédito y la catástrofe. Hija mía, no me des el disgusto de verte incapaz de respetar al compañero de tu vida. No sabes lo que es eso. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Sé que no podrás ser feliz ni respetable si no estimas de verdad a tu marido; si no lo ves como un superior. Tu vivo talento te haría correr un enorme peligro en un matrimonio desigual. Mal podrías evitar la deshonra y la desgracia. Hija mía, que no tenga el dolor de verte incapaz de respetar al compañero de tu vida. No sabes a lo que te expones. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Sé que no podrás ser dichosa ni respetable si no amas a tu marido, si no lo consideras como a un ser superior. Tu temperamento te colocaría en los mayores peligros con un matrimonio desigual; con dificultad evitarías el descrédito y la desgracia. Hija mía, no me des el sinsabor de verte incapaz de respetar al compañero de toda tu vida. No sabes a lo que te expones. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Sé que no podrás ser feliz ni respetable si no quisieras de verdad a tu marido, si no lo miraras como a alguien superior. Tu inteligencia y tu ingenio te expondrían a grandes peligros en un matrimonio desigual. Difícilmente escaparías al descrédito y la desdicha. Hija mía, no me inflijas el dolor de verte incapaz de respetar a tu compañero en la vida. No sabes bien el riesgo que corres. [trad. Marta Salís Canosa]

Sé que jamás podrías ser feliz ni respetable si no amaras a tu esposo, si no lo consideraras un hombre muy especial. Tu modo de ser, tan rebelde, te pondría en gravísimo peligro de un matrimonio desigual. Difícilmente podrías huir del descrédito y la lástima. Hija mía, no permitas que yo sufra el dolor de ver que no puedes respetar al compañero de tu vida. No sabes lo que es eso. [trad. José C. Vales] (Parece que para la sensibilidad moderna de este traductor, no se puede aceptar que el texto dice que debe haber una superioridad del esposo)

Ante tal exhortación, nos enteramos que Lizzy presenta a su padre un resumen de de la serie de altibajos de su relación con Darcy, con lo que finalmente el señor Bennet puede reconciliarse con el hecho e incluso admitir que concede su mano a alguien de valía

Sólo entonces le da a conocer el papel de Darcy para solucionar el escándalo ocasionado por la fuga de Lydia.

Por último, Lizzy da la noticia a su madre, en privado porque, conociéndola, no quería que Darcy escuchara su aprobación o desaprobación. Y aunque sus palabras no son realmente tan epigramáticas, la escena resulta sumamente cómica y, desafortunadamente, las adaptaciones han perdido la oportunidad de mostrarnos a una señora Bennet estupefacta por varios minutos.

El capítulo concluye con el comentario irónico del Sr. Bennet respecto a sus yernos; desafortunadamente algunos lectores no logran captar que no está hablando siendo literal cuando dice que Wickham es su favorito.

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En la semana del 13 al 19 de mayo, en JAcastellano, leímos el capítulo 44 de Orgullo y prejuicio para extraer citas epigramáticas, lo cual resultó extremadamente difícil, pues si bien se trata de otro de los capítulos emocionantes de la novela y con mucha información, realmente hay poco que destacar en cuanto a epigramas.

Los excursionistas reciben inesperadamente a unos visitantes en la posada de Lambton, que probablemente da mucho de que hablar a los habitantes de la localidad (aunque Jane Austen nunca nos revela ese ángulo), y que despierta las sospechas de los Sres. Gardiner respecto a tanta amabilidad hacia ellos por parte del propietario de Pemberley. Eso mismo les produce el deseo de formar una buena opinión respecto a él y por lo tanto sopesar más atentamente la opinión que ofreció el ama de llaves, después de todo:

The authority of a servant who had known him since he was four years old, and whose own manners indicated respectability, was not to be hastily rejected.

El testimonio de una sirvienta que le conocía desde los cuatro años, y cuyo propio modo des er indicaba respetabilidad, no era para ser rechazado de buenas a primeras. [trad. José de Urríes y Azara]

No era de desdeñar fácilmente la autoridad de una servidora que lo había tratado desde que tenía cuatro años y que además parecía ser persona respetable. [trad. Amando Lázaro Ros]

El testimonio de una criada que lo conocía desde los cuatro años, y que parecía una persona respetable, no se podía rechazar a la ligera. [trad. José Luis López Muñoz]

El testimonio de una criada que le conocía desde los cuatro años y que parecía tan respetable, no podía ser puesto en tela de juicio. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

No se debía desdeñar precipitadamente la autoridad de una criada que lo conocía desde que tenía cuatro años, y cuyos modales indicaban que ella misma era persona respetable. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

El testimonio de una sirvienta que lo conocía desde los cuatro años, y cuyo propio modo de ser indicaba respetabilidad, no debía ser rechazado de buenas a primeras. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Las palabras de una criada tan respetable, y que lo conocía desde los cuatro años, no podía rechazarse alegremente. [trad. Marta Salís Canosa] (“hastily” definitivamente NO significa “alegremente”)

La autoridad de un criado que lo había conocido desde que tenía cuatro años, y cuyo aspecto indicaba absoluta respetabilidad, no podía desestimarse en absoluto. [trad. José C. Vales]

Ésa es realmente la única cita que muy levemente se acerca a ser un epigrama.

No obstante, no podemos evitar destacar otras citas que arrojan luz respecto a lo que está sucediendo.

Por ejemplo, de las sospechas y conclusiones que comienzan a sacar los tíos Gardiner al observar las interacciones, se nos dice:

The suspicions which had just arisen of Mr. Darcy and their niece directed their observation towards each with an earnest though guarded inquiry; and they soon drew from those inquiries the full conviction that one of them at least knew what it was to love. Of the lady’s sensations they remained a little in doubt; but that the gentleman was overflowing with admiration was evident enough.

Las sospechas que acababan de concebir sobre Darcy y su sobrina les forzaron a dirigir su observación hacia ambos con detención y cautela; y pronto surgió de éste la absoluta convicción de que uno de ellos, al menos, estaba enamorado. De los sentimientos de aquella quedaron algo en duda; pero que el caballero rebosaba admiración era patente. [trad. José de Urríes y Azara]

Las sospechas que acababan de despertarse en ellos respecto a las relaciones entre el señor Darcy y su sobrina hicieron que sus observaciones se concentrasen en ambos, examinándolos con reserva pero con el mayor interés. Pronto llegaron a convencerse plenamente, por lo que veían, de que uno al menos de los dos sabía lo que era amor. Les quedó una pequeña duda sobre los verdaderos sentimientos de la joven, pero era evidente que el galán rebosaba de admiración. [trad. Amando Lázaro Ros]

Las sospechas que acababan de concebir acerca del señor Darcy y de Elizabeth hicieron que sus observaciones se centraran en ellos, aunque con un interés tan sincero como discreto; pronto llegaron al convencimiento de que al menos uno de los dos sabía lo que era amar. Sobre los sentimientos de la dama no sacaron una conclusión decidida, pero resultaba evidente que el caballero era incapaz de ocultar su interés. [trad. José Luis López Muñoz] (“interés” es apenas un hiperónimo, queda muy debajo de “admiración”)

Las sospechas que acababan de concebir sobre Darcy y su sobrina les llevaron a concentrar su atención en ellos examinándolos detenidamente, aunque con disimulo, y muy pronto se dieron cuenta de que al menos uno de ellos estaba muy enamorado. Los sentimientos de Elizabeth eran algo dudosos, pero era evidente que Darcy rebosaba admiración a todas luces. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Las sospechas que se les acababan de despertar acerca del señor Darcy y su sobrina les llevaron a observarlos con atención, aunque con disimulo, y sus pesquisas los convencieron plenamente, al poco rato, de que al menos uno de ellos sabía lo que era amar. Quedaron un poco dudosos de los sentimientos de la dama; pero era evidente que el caballero rebosaba admiración. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Las sospechas que acababan de concebir sobre Darcy y su sobrina los forzaron a dirigir su atención, y pronto tuvieron la certeza absoluta de que uno de ellos dos, al menos, estaba enamorado. De los sentimientos de Lizzy dudaron un poco, pero la admiración del caballero era patente. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (Omite indicar hacia quién dirigieron la atención, omite “señor” para referirse a Darcy y explicita que se trata de Lizzy cuando en el original habla de “la dama”)

La sospecha que acababa de asaltarles sobre el señor Darcy y Elizabeth les animó a centrar su atención en ellos, aunque lo hicieran con tanta vehemencia como discreción; y no tardaron en convencerse de que al menos uno de los dos sabía lo que era amar. Sobre los sentimientos de la dama siguieron albergando dudas; pero era evidente que el caballero no cabía en sí de admiración. [trad. Marta Salís Canosa]

Las sospechas que acababan de intuir respecto al señor Darcy y su sobrina les indicaron que debían dirigir su atención hacia ellos para estudiar su conducta con gran detenimiento, aunque discretamente No tardaron, tras sus perspicaces pesquisas, en llegar a la convicción de que uno de ellos al menos sabía lo que era estar enamorado. De los sentimientos de la señorita tenían alguna duda; pero que el caballero se desvivía en adoración amorosa… eso era del todo evidente. [trad. José C. Vales]

It was evident that she was much better acquainted with Mr. Darcy than they had before any idea of; it was evident that he was very much in love with her. They saw much to interest, but nothing to justify inquiry.

Era evidente que estaba mucho mejor relacionada con Darcy de lo que ellos creían antes; éralo que él se hallaba muy enamorado de ella. Habían visto mucho para interesarse en el asunto, pero nada que justificase la averiguación. [trad. José de Urríes y Azara]

Estaba claro que las relaciones de Elizabeth y el señor Darcy eran mucho más estrechas de lo que ellos habían supuesto al principio; estaba bien claro que este último se hallaba enamoradísimo de su sobrina, Mucho de lo que habían visto despertaba su curiosidad, pero nada justificaba un interrogatorio de su sobrina. [trad. Amando Lázaro Ros]

Era evidente que Elizabeth conocía al señor Darcy mejor de lo que ellos creían; y también era evidente que él estaba muy enamorado de ella. Habían visto muchas cosas que les interesaban, pero ninguna que justificara una investigación. [trad. José Luis López Muñoz] (“Investigación” tiene una connotación de algo científico o policiaco que no parece adecuada al caso)

Era evidente que sus relaciones con Darcy eran mucho más serias de lo que ellos habían creído, y estaba más claro que el agua que él estaba enamoradísimo de ella. Habían visto muchas cosas que les interesaban, pero no justificaban su indagación. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Era evidente que Elizabeth conocía al señor Darcy mucho mejor de lo que ellos se habían figurado; era evidente que él estaba muy enamorado de ella. Habían visto muchas cosas interesantes, pero ninguna que justificase un interrogatorio. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Era evidente que estaba mucho mejor relacionada con Darcy de lo que ellos habían creído, así como que él estaba muy enamorado de ella. Habían visto muchos detalles que despertaron su interés, pero nada que justificase hacer ninguna pregunta indiscreta. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Era evidente que su sobrina conocía al señor Darcy mucho más de lo que ellos pensaban; era evidente que él estaba muy enamorado de ella. Había muchas cosas que les interesaban, pero nada que justificara su indiscreción. [trad. Marta Salís Canosa] (“inquiry” no es “indiscreción”)

Era evidente que tenía mucha más relación con el señor Darcy de lo que ellos habían imaginado; era evidente que él estaba absolutamente enamorado de ella. Todo aquello les resultaba interesantísimo, pero nada justificaba que fueran indiscretos preguntando lo que no debían. [trad. José C. Vales]

En tanto que respecto los sentimientos de la protagonista respecto a su admirador, podemos destacar dos fragmentos de texto:

As for Elizabeth, her thoughts were at Pemberley this evening more than the last; and the evening, though as it passed it seemed long, was not long enough to determine her feelings towards one in that mansion; and she lay awake two whole hours endeavouring to make them out. She certainly did not hate him. No; hatred had vanished long ago, and she had almost as long been ashamed of ever feeling a dislike against him, that could be so called. The respect created by the conviction of his valuable qualities, though at first unwillingly admitted, had for some time ceased to be repugnant to her feeling; and it was now heightened into somewhat of a friendlier nature, by the testimony so highly in his favour, and bringing forward his disposition in so amiable a light, which yesterday had produced. But above all, above respect and esteem, there was a motive within her of goodwill which could not be overlooked. It was gratitude; gratitude, not merely for having once loved her, but for loving her still well enough to forgive all the petulance and acrimony of her manner in rejecting him, and all the unjust accusations accompanying her rejection.

En cuanto a Elizabeth, sus pensamiento estuvieron en Pemberley esta noche más aún que la pasada; y aunque mientras transcurría le pareció larga, no lo fue lo bastante para interpretar sus sentimientos hacia *uno* de los habitantes de aquella mansión; y permaneció echada, pero despierta, dos horas enteras tratando de concretarlos. Cierto que no le odiaba. No, el odio se había desvanecido hacía mucho tiempo, y casi durante todo él se había avergonzado de haber experimentado contra esa persona disgusto alguno que pudiera recibir dicho nombre. El respeto, debido a la convicción en sus valiosas cualidades, aunque admitido al comienzo contra su voluntad, hacía no poco que cesara de repugnar a sus sentimientos, subiendo de punto, hasta llegar a tornarse amistoso, con un testimonio tan alto en su favor como el que oyera, y con las amigables disposiciones que había dado a conocer el día anterior. Pero sobre todo eso, sobre el respeto y la estimación, había en ella otro motivo de benevolencia que no podía pasarse por alto. Era la gratitud; gratitud no solo por haberla amado, sino por amarla todavía lo bastante para olvidar la petulancia y acrimonia de su manera de rechazarle y las injustas acusaciones que acompañaron esa repulsa. [trad. José de Urríes y Azara]

Más aún que la tarde anterior, los pensamientos de Elizabeth iban hacia Pemberley; pero la velada, que ya de por sí le pareció larga, no fue lo suficientemente para que se percatase con claridad de cuáles eran los sentimientos que le inspiraba cierta persona que vivía en el palacio de Pemberley. Dos horas permaneció despierta aquella noche, esforzándose por descifrarlos. Desde luego, ya no lo odiaba. No; hacía tiempo que había desaparecido su rencor, casi tanto como el que venía avergonzándose de haber sido capaz de experimentar hacia Darcy un sentimiento que mereciese aquel nombre. El respeto que se había despertado en ella, al convencerse de sus apreciables cualidades, se fue filtrando al principio a despecho de ella misma, pero acabó por chocar con su anterior disposición de ánimo; los testimonios que ahora le eran tan altamente favorables, le intensificaron el respeto hasta convertirlo en algo parecido a simpatía, y acabaron por presentar la personalidad de Darcy en una luz más favorable como la del día anterior. Por encima de todo, por encima del respeto y del aprecio, sentía Elizabeth un motivo que disponía su voluntad en favor de Darcy, motivo al que ella concedía mucha trascendencia. Era la gratitud. Le estaba agradecida no solamente por haberse enamorado de ella, sino también por seguir queriéndola lo suficiente para perdonar toda petulancia y la actitud con la que ella lo había rechazado, y todas las acusaciones injustas con que había acompañado este rechazo. [trad. Amando Lázaro Ros]

En cuanto a Elizabeth sus pensamientos se volvieron aún más que el día anterior hacia Pemberley; y aunque la tarde se hizo larga, no duró lo suficiente para precisar sus sentimientos acerca de *uno* de los habitantes de aquella mansión; Elizabeth pasó dos horas despierta en la cama tratando de aclararlos. Era evidente que no lo detestaba. No; el aborrecimiento se había desvanecido tiempo atrás, y casi desde entonces se avergonzaba de haberlo mirado alguna vez con algo que mereciera el nombre de desagrado. El respeto surgido de saberlo en posesión de muchas cualidades, aunque al principio admitido a regañadientes, había dejado, desde hacía algún tiempo, de ir en contra de sus sentimientos; y ahora aquel respeto, gracias al testimonio, tan extraordinariamente favorable, que había producido el día anterior, y que arrojaba una luz tan favorecedora sobre su personalidad, se estaba convirtiendo en algo de naturaleza más amistosa. Pero, sobre todo, por encima del respeto y de la estima, existía, para la buena disposición actual de Elizabeth, un motivo más que no se podía pasar por alto. Y era la gratitud. Gratitud no sólo por haberla amado antes, sino por quererla lo bastante como para perdonar el malhumor y la acritud en su manera de rechazarlo, junto con todas las injustas acusaciones que habían acompañado aquel rechazo. [trad. José Luis López Muñoz]

Elizabeth pensó aquella noche en Pemberley más aún que la anterior. Le pareció larguísima, pero no lo bastante para determinar sus sentimientos hacia uno de los habitantes de la mansión. Después de acostarse estuvo despierta durante dos horas intentando descifrarlos. No le odiaba, eso no; el odio se había desvanecido hacía mucho, y durante casi todo ese tiempo se había avergonzado de haber sentido contra aquella persona un desagrado que pudiera recibir ese nombre. El respeto debido a sus valiosas cualidades, aunque admitido al principio contra su voluntad, había contribuido a que cesara la hostilidad de sus sentimientos y éstos habían evolucionado hasta convertirse en afectuosos ante el importante testimonio en su favor que había oído y ante la buena disposición que él mismo –– había mostrado el día anterior. Pero por encima de todo eso, por encima del respeto y la estima, sentía Elizabeth otro impulso de benevolencia hacia Darcy que no podía pasarse por alto. Era gratitud; gratitud no sólo por haberla amado, sino por amarla todavía lo bastante para olvidar toda la petulancia y mordacidad de su rechazo y todas las injustas acusaciones que lo acompañaron. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

En cuanto a Elizabeth, aquella tarde sus pensamientos estuvieron en Pemberley más que en la pasada; y aunque la velada se le hizo larga, no le resultó lo bastante larga como para determinar sus sentimientos hacia *uno* de los habitantes de dicha casa. No lo odiaba, desde luego. No; el odio se había disipado hacía mucho tiempo, y casi hacía el mismo tiempo que Elizabeth se sentía avergonzada de haber sentido hacia él una antipatía que mereciera el nombre de tal. Aunque al principio había reconocido a disgusto el respeto que le producía el conocer con seguridad sus valiosas prendas, ya hacía algún tiempo que había de dejado de repugnarle sentir tal respeto, que ahora se potenciaba para convertirse en algo de naturaleza más amistosa, en virtud de tantos testimonios a su favor y de tantas muestras de su buena disposición como había tenido el día anterior. Pero por encima de todo, por encima del respeto y la estimación, tenía dentro un motivo que no podía pasar por alto para tenerle buena voluntad. Era la gratitud; gratitud, no sólo por haberla querido, sino por seguir queriéndola lo suficiente para perdonarle toda la petulancia y la acritud con que ella lo había rechazado, así como todas las acusaciones injustas que habían acompañado a su rechazo. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

En cuanto a Lizzy, esa noche sus pensamientos estuvieron en Pemberley más aún que la anterior, y aunque mientras transcurría le pareció larga, no lo fue bastante para interpretar sus sentimientos hacia uno de los moradores de aquella mansión, y permaneció echada, pero despierta, dos horas enteras tratando de concretarlos. No podía decir que lo odiara. No, el odio se había desvanecido hacía mucho tiempo, y ahora se avergonzaba casi de haber experimentado hacia esa persona un sentimiento que pudiera calificarse de antipatía. El respeto debido a la convicción en sus valiosas cualidades, aunque admitido al comienzo contra su voluntad, se había tornado respeto y aprecio, pero sobre todo, gratitud; gratitud no sólo por haberla amado, sino por amarla todavía lo bastante para olvidar el modo en que lo había rechazado y las injustas acusaciones que acompañaron a su repulsa. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (Cambia el nombre por su forma afectiva; el “almost” no se refiere a casi avergonzarse, sino que casi al tiempo, casi desde ese mucho tiempo, que omite en la traducción. También hay otra gran omisión, luego de que la admisión que el respeto lo concedió inicialmente contra su voluntad, no tradujo todo lo siguiente: it was now heightened into somewhat of a friendlier nature, by the testimony so highly in his favour, and bringing forward his disposition in so amiable a light, which yesterday had produced”)

Los pensamientos de Elizabeth por su parte, pasaron más tiempo en Pemberley que la noche anterior; y, aunque la velada transcurrió lentamente, no duró lo suficiente para que lograra decidir cuáles eran sus sentimientos por *uno* de los moradores de aquella mansión; y pasó dos horas sin conciliar el sueño tratando de averiguarlo. Era indudable que no lo odiaba. No; el odio se había desvanecido hacía tiempo, y casi desde entonces se avergonzaba de haber sentido algo parecido a la animadversión. El respeto que le inspiraba el convencimiento de que era un hombre lleno de cualidades, aunque al principio le costara reconocerlo, había dejado de contrariarla; y se estaba convirtiendo en algo de naturaleza más amistosa gracias al testimonio tan elocuente en su favor que había escuchado el día anterior, y que daba una imagen admirable de su carácter. Pero sobre todo, por encima del respeto y de la estima, había algo en su interior que no podía pasar por alto. Y era la gratitud. Gratitud no sólo por haberla amado en el pasado, sino por quererla aún lo suficiente para perdonar la irritabilidad y la acritud con que lo había rechazado, así como todas las acusaciones injustas que habían acompañado a su negativa. [trad. Marta Salís Canosa]. (“petulance” no significa “irritabilidad”)

Respecto a Elizabeth, pensó en Pemberley aquella noche más que la noche anterior; y la noche, mientras transcurría, aunque le pareció larguísima, no fue lo suficientemente larga como para aclarar sus sentimientos hacia *una persona concreta* de aquella mansión, y permaneció despierta dos horas, intentando decidirlo. Desde luego, no lo odiaba. No. El odio se había desvanecido hacía mucho tiempo y durante todo ese tiempo casi se había avergonzado de tener un sentimiento de rechazo hacia él que mereciera ese nombre. El respeto nacido de la convicción de sus verdaderas cualidades, aunque admitidas al principio a regañadientes, habían dejado de ser al final repugnantes a sus sentimientos; y ahora había adquirido una especie de naturaleza amistosa, gracias a los testimonios que había oído en su favor y el comportamiento tan agradable que él mismo había tenido el día anterior. Pero sobre todo, por encima del respeto y el aprecio, había en su interior una predisposición hacia él que no podía pasar por alto. Era gratitud. Gratitud no solamente por haberla amado, sino por amarla lo suficiente todavía como para olvidar la petulancia y la acritud con la que lo había rechazado, y todas las injustas acusaciones que habían acompañado a aquella negativa. [trad. José C. Vales]

Such a change in a man of so much pride exciting not only astonishment but gratitude–for to love, ardent love, it must be attributed; and as such its impression on her was of a sort to be encouraged, as by no means unpleasing, though it could not be exactly defined. She respected, she esteemed, she was grateful to him, she felt a real interest in his welfare; and she only wanted to know how far she wished that welfare to depend upon herself, and how far it would be for the happiness of both that she should employ the power, which her fancy told her she still possessed, of bringing on her the renewal of his addresses.

Semejante cambio en un hombre de tanto orgullo no sólo excitaba asombro, sino gratitud, pues al amor, un amor ardiente había que atribuirlo. Por eso la impresión que le producía era para alentarla; y muy opuesta al desagrado, aunque no se pudiera definir con exactitud. Le respetaba, le estimaba, le estaba agradecida, sentía vivo interés por su felicidad, y sólo le faltaba saber hasta qué punto deseaba que esa felicidad dependiera de ella y hasta cuál redundaría en dicha de ambos que emplease el poder, que su imaginación le presentaba aún como suyo, de arrastrarle a renovar su proposición. [trad. José de Urríes y Azara]

Cambio semejante en un hombre que antes era tan orgulloso, despertó en Elizabeth no solamente el asombro sino la gratitud, porque sólo podía atribuirse al amor, a un amor ardiente. Esta impresión no tenía ella por qué reprimirla, no le producía molestia alguna aunque no acertaba a definir su verdadera naturaleza. Sentía por Darcy respeto, aprecio, gratitud y se interesaba muy de veras por su felicidad. Lo que Elizabeth no hubiera sabido decir era hasta qué punto deseaba que esa felicidad fuese obra de ella misma y hasta qué extremo debía ella llegar para conseguir la felicidad de los dos, en el empleo de la influencia que se imaginaba tener todavía para conseguir que él reanudase sus relaciones amorosas. [trad. Amando Lázaro Ros]

Semejante cambio en un hombre de tanto orgullo despertaba, además de asombro, gratitud, porque sólo podía atribuirse al amor, y a un amor ardiente; y, como tal, causaba en Elizabeth una impresión que nada tenía de desagradable, aunque no claramente definida, que merecía la pena fomentar. Elizabeth sentía respeto, estima, le estaba agradecida y sentía verdadero interés por su bienestar; y ahora sólo le quedaba averiguar hasta qué punto deseaba que aquel bienestar dependiera de ella, y hasta qué punto debería emplear, para la felicidad de ambos, la capacidad, que su intuición le decía que aún poseía, de provocar una nueva declaración. [trad. José Luis López Muñoz]

Semejante cambio en un hombre tan orgulloso no sólo tenía que inspirar asombro, sino también gratitud, pues había que atribuirlo al amor, a un amor apasionado. Pero, aunque esta impresión era alentadora y muy contraria al desagrado, no podía definirla con exactitud. Le respetaba, le estimaba, le estaba agradecida, y deseaba vivamente que fuese feliz. No necesitaba más que saber hasta qué punto deseaba que aquella felicidad dependiera de ella, y hasta qué punto redundaría en la felicidad de ambos que emplease el poder que imaginaba poseer aún de inducirle a renovar su proposición. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Un cambio tal en un hombre de tanto orgullo no sólo despertaba asombro sino gratitud, pues debía achacarse al amor, al amor ardiente; y en virtud de tal, la impresión que le había causado merecía recibirse no como algo desagradable, aunque no podía llegar a definirla con exactitud. Lo respetaba, lo estimaba, le estaba agradecida, sentía un verdadero interés por el bienestar de él; y lo único que le faltaba saber era hasta qué grado quería ella misma que aquel bienestar dependiera de ella, y cuán beneficioso sería para la felicidad de ambos que ella hiciera uso del poder, del que su imaginación le decía que poseía aún, de animarlo a que renovase sus pretensiones. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Semejante cambio en un hombre tan orgulloso no sólo movía a asombro, sino a gratitud, pues no podía menos que atribuirse a un amor ardiente. Por eso en aquel momento estaba segura de que lo respetaba, lo estimaba, le estaba agradecida, sentía un verdadero interés por su felicidad, y sólo le faltaba saber hasta qué punto deseaba que esa felicidad dependiera de ella y si podía contribuir a la dicha de ambos el que emplease el poder, que su imaginación le presentaba aún como suyo, de arrastrarlo a renovar su proposición. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (Omite el fragmento que sigue a “amor ardiente” que habla de las sensaciones que eso despertaba en Lizzy, que no le eran desagradables pero que no alcanzaba a definir)

Semejante cambio en un hombre tan orgulloso suscitaba en ella, además de asombro, agradecimiento, pues sólo podía atribuirse al amor, al amor más apasionado; y, como tal, despertaba unas sensaciones en absoluto desagradables que tenía deseos de alentar aunque no pudiera definir. Ella lo respetaba, lo apreciaba, le estaba agradecida y sentía verdadero interés por su bienestar; y sólo necesitaba saber hasta qué punto deseaba que ese bienestar dependiera de ella, y hasta qué punto —a fin de contribuir a la felicidad de ambos— debía utilizar el poder que aún creía poseer para que él volviera a cortejarla. [trad. Marta Salís Canosa]

Un cambio semejante en un hombre tan orgulloso no sólo causaba asombro, sino que suscitaba gratitud… pues sólo al amor, al amor apasionado podía atribuirse aquella transformación; y tal era la impresión en ella que deseaba alentarla, pues de ningún modo le resultaba desagradable, aunque no pudiera definirla exactamente. Lo respetaba, lo apreciaba, le estaba agradecida, sentía un verdadero interés en que fuera feliz, y sólo quería saber hasta qué punto esa felicidad dependía de ella, y hasta qué punto la felicidad de ambos dependería de que ella pudiera conseguir que el señor Darcy renovara sus proposiciones, pues suponía que aún tenía ese poder en sus manos. [trad. José C. Vales]

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