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Archive for the ‘Sr. Gardiner’ Category

También en la semana del 19 al 26 de mayo de 2013, en JAcastellano leímos el capítulo 47 de Orgullo y prejuicio y encontramos una gran cantidad de citas epigramáticas.

En el trayecto de regreso a Longbourn, los viajeros siguen discutiendo el asunto y, en opinión del Sr. Gardiner:

So very unlikely that any young man should form such a design against a girl who is by no means unprotected or friendless.

Paréceme poco probable que ningún joven abrigase semejante designio contra una muchacha que no carece de protección y de amigos. [trad. José de Urríes y Azara]

Me parece muy poco probable que ese joven haya podido maquinar una acción tan mala contra una chica a la que no le faltan protectores y amigos. [trad. Amando Lázaro Ros]

Me parece tan poco probable… que un joven oficial trame semejante plan contra una muchacha que no está en modo alguno desprotegida ni carece de parientes y amigos. [trad. José Luis López Muñoz]

Me parece poco probable que Wickham quiera hacer daño a una muchacha que no carece de protección ni de amigos. [trad. Ma. Antonia Ibáñez] (Una traducción todavía más explícita y específica, dado que añade la mención a Wickham, que no aparece en el original)

Me parece tan improbable que un joven trace tales designios contra una muchacha que no carece de protectores ni de amigos. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Me parece tan poco probable que un joven abrigase intenciones tan aviesas contra una muchacha que no carece de protección y de amigos. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Me parece tan poco probable que un joven maquine semejante plan contra una muchacha que carece en absoluto de protección ni de amigos. [trad. Marta Salís Canosa]

Me parece muy improbable que un joven pudiera perpetrar esta ignominia contra una niña que en ningún sentido está desprotegida o no tiene amigos. [trad. José C. Vales]

En tanto que uno de los comentarios de la Sra. Gardiner es que:

It is really too great a violation of decency, honour, and interest, for him to be guilty of.

Es, en verdad, violación sobrado grande de la decencia, del honor y del interés por parte de él hacerse tan culpable. [trad. José de Urríes y Azara]

Un caso en el que se ha faltado a la decencia, al honor y al propio interés de una forma que no me parece propia de Wickham. [trad. Amando Lázaro Ros] (En lugar de emplear el pronombre, cree que es necesario especificar el referente)

Es una falta demasiado grave contra la decencia, el honor y hasta el propio interés. [trad. José Luis López Muñoz] (Omite la ltima parte).

Es una violación demasiado grande de la decencia, del honor y del propio interés, para haber obrado tan a la ligera. [trad. Ma. Antonia Ibáñez] (Aquí se atenúa la expresión, pues “obrar a la ligera” es algo mucho más ligero que “guilty”, que tiene que ver con culpa o cargo)

Sería una transgresión demasiado grande contra la decencia y la honra y sus propios intereses. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez](también omite la última parte de la frase)

Existe una violación demasiado escandalosa de la decencia, del honor y del interés para que Wickham no lo haya tenido en cuenta. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Es una vulneración demasiado grave del decoro, del honor y de los intereses. [trad. Marta Salís Canosa] (También omite la última parte de la frase)

Es una violación tan enorme de la decencia, del honor y de la respetabilidad que es imposible que se haya atrevido. [trad. José C. Vales] (“atreverse” es algo menor a “to be guilty of”)

Por su parte, además de estar totalmente segura de que Wickham no es de fiar, Lizzy se ve obligada a admitir que tampoco puede confiar en Lydia:

It is most shocking indeed that a sister’s sense of decency and virtue… should admit of doubt.

En verdad es horrible que del sentido de la decencia y de la virtud de una hermana pueda dudarse. [trad. José de Urríes y Azara]

Parece que una hermana no puede poner en duda… los sentimientos de decoro y de virtud de otra. [trad. Amando Lázaro Ros] (Una reformulación que quita el carácter epigramático a la cita original, en el texto NO se dice que “parece que una hermana no puede”)

Parece imposible, desde luego, y es una cosa terrible que pueda ponerse en duda el sentido de la decencia y la virtud de mi hermana. [trad. José Luis López Muñoz] (personalización: “mi”)

Es espantoso tener que dudar de la decencia y de la virtud de una hermana. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Es escandalosísimo que pueda caber duda sobre el sentido del decoro y de la virtud de una hermana. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

En verdad es muy triste que pueda dudarse del sentido de la decencia y de la virtud de una hermana. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (“shoking” es mucho más que “muy triste”)

Es realmente terrible poner en duda el sentido del decoro y la virtud de una hermana. [trad. Marta Salís Canosa]

Es horrible… tener que admitir que una duda de la decencia y de la virtud de una hermana. [trad. José C. Vales] (Se hace más explícita al agregar el pronombre “una” como sujeto de dudar).

una vez en Longbourn, el Sr. Gardiner tiene que calmar los desvaríos casi histéricos de su hermana, por lo que recomienda:

Though it is right to be prepared for the worst, there is no occasion to look on it as certain.

Aunque bien está prepararse para lo peor, no es ocasión de darlo como seguro. [trad. José de Urríes y Azara]

Aunque lo justo es prepararse para lo peor, no ha llegado todavía el momento de darlo por inevitable. [trad. Amando Lázaro Ros]

Aunque es conveniente estar preparado para lo peor, no hay por qué considerarlo inevitable. [trad. José Luis López Muñoz]

Aunque bien está prepararse para lo peor, tampoco debe darse por seguro. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Aunque es conveniente estar preparados para lo peor, no hay motivos para considerarlo seguro. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Aunque conviene prepararse para lo peor, no hay razón para darlo por seguro. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Aunque sea bueno estar preparado para lo peor, no tenemos constancia de que haya ocurrido. [trad. Marta Salís Canosa]

Aunque debemos estar preparados para lo peor, tampoco tenemos razones para darlo por cierto ya. [trad. José C. Vales] (Personaliza demasiado, dado que agrega a la primera persona del plural —el sufijo “—mos”— cuando el original es impersonal)

Luego Mary se pone a predicar. Primero con:

We must stem the tide of malice, and pour into the wounded bosoms of each other the balm of sisterly consolation.

Hemos de sobrepujar la oleada de maldad y derramar sobre nuestros heridos pechos de cada uno el bálsamo del consuelo fraternal. [trad. José de Urríes y Azara]

Tenemos que vencer esta marea de malignidad derramando mutuamente en nuestros corazones el bálsamo de nuestros consuelos fraternales. [trad. Amando Lázaro Ros]

Hemos de contener el flujo de la malicia y verter cada una en el pecho herido de las otras el bálsamo del consuelo fraternal. [trad. José Luis López Muñoz]

Hemos de sobreponernos a la oleada de la malicia y derramar sobre nuestros pechos heridos el bálsamo del consuelo fraternal. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Debemos cortar el curso de la malicia y derramar en nuestros pechos heridos el bálsamo del afecto fraternal. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Hemos de hacer frente a la oleada de malicia y derramar sobre el alma herida el bálsamo del consuelo fraternal. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Hemos de detener la corriente de malicia, y verter el bálsamo del consuelo fraterno en el pecho herido de nuestras hermanas. [trad. Marta Salís Canosa]

Debemos sobreponernos a la avalancha de malicias de los demás y derramar en nuestros pechos heridos el bálsamo del consuelo fraternal. [trad. José C. Vales]

Y luego con toda una sarta de reflexiones sobre la virtud femenina que más bien hay que tomar con pinzas:

The loss of virtue in a female is irretrievable; that one false step involves her in endless ruin; that her reputation is no less brittle than it is beautiful; and that she cannot be too much guarded in her behaviour towards the undeserving of the other sex.

La pérdida de la virtud en la mujer es irreparable; que un solo paso en falso lleva envuelta la ruina final; que su corazón es no menos quebradizo que su belleza, y nunca puede resultar demasiado circunspecta en su conducta contra las indignidades del otro sexo. [trad. José de Urríes y Azara] (no se habla de corazón, sino de reputación)

La pérdida de la virtud es para la mujer una desgracia irreparable; que en cuanto da un paso en falso, se ve envuelta en desastres sin fin; que su honor es cosa tan bella como frágil y que nunca se tomarán bastantes precauciones para que su conducta no desmerezca del aprecio del otro sexo. [trad. Amando Lázaro Ros] (El traductor no marca que el calificativo negativo que se atribuye al sexo masculino: “the underserving of”, elimina eso de su traducción y lo deja como “no desmerecer del aprecio”)

En la mujer la pérdida de la virtud es irreparable; que un paso en falso la arrastra a la perdición; que su reputación es tan frágil como hermosa, y que, en su comportamiento con personas del otro sexo indignas de confianza, nunca es excesiva la vigilancia. [trad. José Luis López Muñoz]

La pérdida de la virtud en la mujer es irreparable; un solo paso en falso lleva en sí la ruina final; su reputación no es menos frágil que su belleza, y nunca será lo bastante cautelosa en su comportamiento hacia las indignidades del otro sexo. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

La pérdida de la virtud en la mujer es irrecuperable; que un paso en falso le produce la ruina inacabable; que su honra es tan frágil como hermosa; y que toda cautela es poca ante los desaprensivos del otro sexo. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez] (“desaprensivos” no es la mejor equivalencia para “undeserving”)

La pérdida de la virtud en la mujer es irreparable; que un solo paso en falso supone la ruina final, que su corazón no es menos quebradizo que admirable su belleza, y nunca puede resultar demasiado cuidadosa contra las indignidades del otro sexo. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (No se habla de “corazón” sino de “reputación”)

La pérdida de la virtud en la mujer es irreparable; que un paso en falso supone su perdición; que su reputación es tan frágil como preciosa; y que toda cautela es poca en su trato con personas del otro sexo que sólo merecen desprecio. [trad. Marta Salís Canosa]

La pérdida de la virtud en la mujer es irreparable, que un paso en falso acarrea una ruina infinita, que la reputación no es menos frágil que la belleza y que nunca se actúa con la suficiente precaución frente a las indignidades del otro sexo. [trad. José C. Vales]

A solas, Jane y Lizzy sopesan el asunto. Respecto a la responsabilidad que pesa sobre ellas por no haber revelado el verdadero carácter de Wickham, Jane dice:

To expose the former faults of any person without knowing what their present feelings were, seemed unjustifiable. We acted with the best intentions.

Publicar las faltas anteriores de una persona desconociendo cuáles son sus sentimientos en el momento, parece injustificable. [trad. José de Urríes y Azara]

No parecía justo descubrir antiguos pecados de una persona con saber sus actuales disposiciones. Obramos con la mejor intención. [trad. Amando Lázaro Ros]

Denunciar las faltas pasadas de una persona sin conocer sus sentimientos actuales parecería injustificable. [trad. José Luis López Muñoz]

No es justo publicar las faltas del pasado de una persona, ignorando si se ha corregido. Nosotras obramos de buena fe. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Parecía injustificable exponer las faltas antiguas de una persona sin conocer sus sentimientos presentes. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Dar a conocer las faltas anteriores de una persona desconociendo cuáles son sus sentimientos en el presente, es injustificable. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Revelar las faltas del pasado de una persona desconociendo sus sentimientos actuales parecía imperdonable. [trad. Marta Salís Canosa]

Hacer públicos los errores antiguos de una persona, sin saber cuáles son sus sentimientos actuales, me parecía injustificable. Nosotras actuamos con las mejores intenciones. [trad. José C. Vales]

También excusa el comportamiento de su madre cuando se enteraron de la fuga, con la opinión de que:

To be guarded at such a time is very difficult.

Ser circunspecto en aquella ocasión era muy difícil. [trad. José de Urríes y Azara]

Es muy difícil en tales ocasiones contenerse. [trad. Amando Lázaro Ros]

Es muy difícil ser discreto en momentos como ésos. [trad. José Luis López Muñoz]

Era muy difícil ser cauteloso en aquellos momentos. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Es muy difícil mantener la reserva en momentos como aquéllos. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Ser reservado en tales circunstancias es muy difícil. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Es muy difícil ser discreto en esas situaciones. [trad. Marta Salís Canosa]

Guardar el secreto en esas circunstancias es muy difícil. [trad. José C. Vales]

En tanto que Lizzy, una vez más, descarga su frustración y con amargura señala que:

Under such a misfortune as this, one cannot see too little of one’s neighbours. Assistance is impossible; condolence insufferable.

En desgracias como ésta, se debe ver muy poco a los vecinos. La asistencia es imposible; la compasión, intolerable. [trad. José de Urríes y Azara]

Cuando ocurre una desgracia como ésta, cuanto menos la visiten a una los vecinos, mejor. Ayudar es imposible, y las condolencias resultan insoportables. [trad. Amando Lázaro Ros]

Con una desgracia como ésta, cuanto menos se vea a los vecinos, tanto mejor. La ayuda es imposible; la condolencia, insoportable. [trad. José Luis López Muñoz]

En desgracias como ésta se debe rehuir de los vecinos. No pueden ayudarnos y su condolencia es ofensiva. [trad. Ma. Antonia Ibáñez] (“insufferable” en este caso NO equivale precisamente a “ofensiva”)

En una desventura como ésta, más vale ver a los vecinos lo mínimo. Es imposible ayudar, y las condolencias son insoportables. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

En desgracias como ésta se debe ver muy poco a los vecinos. La asistencia es imposible, la compasión, intolerable. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

En una desgracia como ésta, nadie tiene ganas de ver a los vecinos. La ayuda es imposible; la condolencia, insoportable. [trad. Marta Salís Canosa]

Ante una desagracia como ésta, no se tienen ganas de ver a los vecinos. La ayuda es imposible; las condolencias, intolerables. [trad. José C. Vales]

En el grupo, comentábamos que con esas citas por parte de Lizzy indican que en los momentos críticos le sale una vena amarga.

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En la semana del 13 al 19 de mayo, en JAcastellano, leímos el capítulo 44 de Orgullo y prejuicio para extraer citas epigramáticas, lo cual resultó extremadamente difícil, pues si bien se trata de otro de los capítulos emocionantes de la novela y con mucha información, realmente hay poco que destacar en cuanto a epigramas.

Los excursionistas reciben inesperadamente a unos visitantes en la posada de Lambton, que probablemente da mucho de que hablar a los habitantes de la localidad (aunque Jane Austen nunca nos revela ese ángulo), y que despierta las sospechas de los Sres. Gardiner respecto a tanta amabilidad hacia ellos por parte del propietario de Pemberley. Eso mismo les produce el deseo de formar una buena opinión respecto a él y por lo tanto sopesar más atentamente la opinión que ofreció el ama de llaves, después de todo:

The authority of a servant who had known him since he was four years old, and whose own manners indicated respectability, was not to be hastily rejected.

El testimonio de una sirvienta que le conocía desde los cuatro años, y cuyo propio modo des er indicaba respetabilidad, no era para ser rechazado de buenas a primeras. [trad. José de Urríes y Azara]

No era de desdeñar fácilmente la autoridad de una servidora que lo había tratado desde que tenía cuatro años y que además parecía ser persona respetable. [trad. Amando Lázaro Ros]

El testimonio de una criada que lo conocía desde los cuatro años, y que parecía una persona respetable, no se podía rechazar a la ligera. [trad. José Luis López Muñoz]

El testimonio de una criada que le conocía desde los cuatro años y que parecía tan respetable, no podía ser puesto en tela de juicio. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

No se debía desdeñar precipitadamente la autoridad de una criada que lo conocía desde que tenía cuatro años, y cuyos modales indicaban que ella misma era persona respetable. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

El testimonio de una sirvienta que lo conocía desde los cuatro años, y cuyo propio modo de ser indicaba respetabilidad, no debía ser rechazado de buenas a primeras. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Las palabras de una criada tan respetable, y que lo conocía desde los cuatro años, no podía rechazarse alegremente. [trad. Marta Salís Canosa] (“hastily” definitivamente NO significa “alegremente”)

La autoridad de un criado que lo había conocido desde que tenía cuatro años, y cuyo aspecto indicaba absoluta respetabilidad, no podía desestimarse en absoluto. [trad. José C. Vales]

Ésa es realmente la única cita que muy levemente se acerca a ser un epigrama.

No obstante, no podemos evitar destacar otras citas que arrojan luz respecto a lo que está sucediendo.

Por ejemplo, de las sospechas y conclusiones que comienzan a sacar los tíos Gardiner al observar las interacciones, se nos dice:

The suspicions which had just arisen of Mr. Darcy and their niece directed their observation towards each with an earnest though guarded inquiry; and they soon drew from those inquiries the full conviction that one of them at least knew what it was to love. Of the lady’s sensations they remained a little in doubt; but that the gentleman was overflowing with admiration was evident enough.

Las sospechas que acababan de concebir sobre Darcy y su sobrina les forzaron a dirigir su observación hacia ambos con detención y cautela; y pronto surgió de éste la absoluta convicción de que uno de ellos, al menos, estaba enamorado. De los sentimientos de aquella quedaron algo en duda; pero que el caballero rebosaba admiración era patente. [trad. José de Urríes y Azara]

Las sospechas que acababan de despertarse en ellos respecto a las relaciones entre el señor Darcy y su sobrina hicieron que sus observaciones se concentrasen en ambos, examinándolos con reserva pero con el mayor interés. Pronto llegaron a convencerse plenamente, por lo que veían, de que uno al menos de los dos sabía lo que era amor. Les quedó una pequeña duda sobre los verdaderos sentimientos de la joven, pero era evidente que el galán rebosaba de admiración. [trad. Amando Lázaro Ros]

Las sospechas que acababan de concebir acerca del señor Darcy y de Elizabeth hicieron que sus observaciones se centraran en ellos, aunque con un interés tan sincero como discreto; pronto llegaron al convencimiento de que al menos uno de los dos sabía lo que era amar. Sobre los sentimientos de la dama no sacaron una conclusión decidida, pero resultaba evidente que el caballero era incapaz de ocultar su interés. [trad. José Luis López Muñoz] (“interés” es apenas un hiperónimo, queda muy debajo de “admiración”)

Las sospechas que acababan de concebir sobre Darcy y su sobrina les llevaron a concentrar su atención en ellos examinándolos detenidamente, aunque con disimulo, y muy pronto se dieron cuenta de que al menos uno de ellos estaba muy enamorado. Los sentimientos de Elizabeth eran algo dudosos, pero era evidente que Darcy rebosaba admiración a todas luces. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Las sospechas que se les acababan de despertar acerca del señor Darcy y su sobrina les llevaron a observarlos con atención, aunque con disimulo, y sus pesquisas los convencieron plenamente, al poco rato, de que al menos uno de ellos sabía lo que era amar. Quedaron un poco dudosos de los sentimientos de la dama; pero era evidente que el caballero rebosaba admiración. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Las sospechas que acababan de concebir sobre Darcy y su sobrina los forzaron a dirigir su atención, y pronto tuvieron la certeza absoluta de que uno de ellos dos, al menos, estaba enamorado. De los sentimientos de Lizzy dudaron un poco, pero la admiración del caballero era patente. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (Omite indicar hacia quién dirigieron la atención, omite “señor” para referirse a Darcy y explicita que se trata de Lizzy cuando en el original habla de “la dama”)

La sospecha que acababa de asaltarles sobre el señor Darcy y Elizabeth les animó a centrar su atención en ellos, aunque lo hicieran con tanta vehemencia como discreción; y no tardaron en convencerse de que al menos uno de los dos sabía lo que era amar. Sobre los sentimientos de la dama siguieron albergando dudas; pero era evidente que el caballero no cabía en sí de admiración. [trad. Marta Salís Canosa]

Las sospechas que acababan de intuir respecto al señor Darcy y su sobrina les indicaron que debían dirigir su atención hacia ellos para estudiar su conducta con gran detenimiento, aunque discretamente No tardaron, tras sus perspicaces pesquisas, en llegar a la convicción de que uno de ellos al menos sabía lo que era estar enamorado. De los sentimientos de la señorita tenían alguna duda; pero que el caballero se desvivía en adoración amorosa… eso era del todo evidente. [trad. José C. Vales]

It was evident that she was much better acquainted with Mr. Darcy than they had before any idea of; it was evident that he was very much in love with her. They saw much to interest, but nothing to justify inquiry.

Era evidente que estaba mucho mejor relacionada con Darcy de lo que ellos creían antes; éralo que él se hallaba muy enamorado de ella. Habían visto mucho para interesarse en el asunto, pero nada que justificase la averiguación. [trad. José de Urríes y Azara]

Estaba claro que las relaciones de Elizabeth y el señor Darcy eran mucho más estrechas de lo que ellos habían supuesto al principio; estaba bien claro que este último se hallaba enamoradísimo de su sobrina, Mucho de lo que habían visto despertaba su curiosidad, pero nada justificaba un interrogatorio de su sobrina. [trad. Amando Lázaro Ros]

Era evidente que Elizabeth conocía al señor Darcy mejor de lo que ellos creían; y también era evidente que él estaba muy enamorado de ella. Habían visto muchas cosas que les interesaban, pero ninguna que justificara una investigación. [trad. José Luis López Muñoz] (“Investigación” tiene una connotación de algo científico o policiaco que no parece adecuada al caso)

Era evidente que sus relaciones con Darcy eran mucho más serias de lo que ellos habían creído, y estaba más claro que el agua que él estaba enamoradísimo de ella. Habían visto muchas cosas que les interesaban, pero no justificaban su indagación. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Era evidente que Elizabeth conocía al señor Darcy mucho mejor de lo que ellos se habían figurado; era evidente que él estaba muy enamorado de ella. Habían visto muchas cosas interesantes, pero ninguna que justificase un interrogatorio. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Era evidente que estaba mucho mejor relacionada con Darcy de lo que ellos habían creído, así como que él estaba muy enamorado de ella. Habían visto muchos detalles que despertaron su interés, pero nada que justificase hacer ninguna pregunta indiscreta. [trad. Ana Ma. Rodríguez]

Era evidente que su sobrina conocía al señor Darcy mucho más de lo que ellos pensaban; era evidente que él estaba muy enamorado de ella. Había muchas cosas que les interesaban, pero nada que justificara su indiscreción. [trad. Marta Salís Canosa] (“inquiry” no es “indiscreción”)

Era evidente que tenía mucha más relación con el señor Darcy de lo que ellos habían imaginado; era evidente que él estaba absolutamente enamorado de ella. Todo aquello les resultaba interesantísimo, pero nada justificaba que fueran indiscretos preguntando lo que no debían. [trad. José C. Vales]

En tanto que respecto los sentimientos de la protagonista respecto a su admirador, podemos destacar dos fragmentos de texto:

As for Elizabeth, her thoughts were at Pemberley this evening more than the last; and the evening, though as it passed it seemed long, was not long enough to determine her feelings towards one in that mansion; and she lay awake two whole hours endeavouring to make them out. She certainly did not hate him. No; hatred had vanished long ago, and she had almost as long been ashamed of ever feeling a dislike against him, that could be so called. The respect created by the conviction of his valuable qualities, though at first unwillingly admitted, had for some time ceased to be repugnant to her feeling; and it was now heightened into somewhat of a friendlier nature, by the testimony so highly in his favour, and bringing forward his disposition in so amiable a light, which yesterday had produced. But above all, above respect and esteem, there was a motive within her of goodwill which could not be overlooked. It was gratitude; gratitude, not merely for having once loved her, but for loving her still well enough to forgive all the petulance and acrimony of her manner in rejecting him, and all the unjust accusations accompanying her rejection.

En cuanto a Elizabeth, sus pensamiento estuvieron en Pemberley esta noche más aún que la pasada; y aunque mientras transcurría le pareció larga, no lo fue lo bastante para interpretar sus sentimientos hacia *uno* de los habitantes de aquella mansión; y permaneció echada, pero despierta, dos horas enteras tratando de concretarlos. Cierto que no le odiaba. No, el odio se había desvanecido hacía mucho tiempo, y casi durante todo él se había avergonzado de haber experimentado contra esa persona disgusto alguno que pudiera recibir dicho nombre. El respeto, debido a la convicción en sus valiosas cualidades, aunque admitido al comienzo contra su voluntad, hacía no poco que cesara de repugnar a sus sentimientos, subiendo de punto, hasta llegar a tornarse amistoso, con un testimonio tan alto en su favor como el que oyera, y con las amigables disposiciones que había dado a conocer el día anterior. Pero sobre todo eso, sobre el respeto y la estimación, había en ella otro motivo de benevolencia que no podía pasarse por alto. Era la gratitud; gratitud no solo por haberla amado, sino por amarla todavía lo bastante para olvidar la petulancia y acrimonia de su manera de rechazarle y las injustas acusaciones que acompañaron esa repulsa. [trad. José de Urríes y Azara]

Más aún que la tarde anterior, los pensamientos de Elizabeth iban hacia Pemberley; pero la velada, que ya de por sí le pareció larga, no fue lo suficientemente para que se percatase con claridad de cuáles eran los sentimientos que le inspiraba cierta persona que vivía en el palacio de Pemberley. Dos horas permaneció despierta aquella noche, esforzándose por descifrarlos. Desde luego, ya no lo odiaba. No; hacía tiempo que había desaparecido su rencor, casi tanto como el que venía avergonzándose de haber sido capaz de experimentar hacia Darcy un sentimiento que mereciese aquel nombre. El respeto que se había despertado en ella, al convencerse de sus apreciables cualidades, se fue filtrando al principio a despecho de ella misma, pero acabó por chocar con su anterior disposición de ánimo; los testimonios que ahora le eran tan altamente favorables, le intensificaron el respeto hasta convertirlo en algo parecido a simpatía, y acabaron por presentar la personalidad de Darcy en una luz más favorable como la del día anterior. Por encima de todo, por encima del respeto y del aprecio, sentía Elizabeth un motivo que disponía su voluntad en favor de Darcy, motivo al que ella concedía mucha trascendencia. Era la gratitud. Le estaba agradecida no solamente por haberse enamorado de ella, sino también por seguir queriéndola lo suficiente para perdonar toda petulancia y la actitud con la que ella lo había rechazado, y todas las acusaciones injustas con que había acompañado este rechazo. [trad. Amando Lázaro Ros]

En cuanto a Elizabeth sus pensamientos se volvieron aún más que el día anterior hacia Pemberley; y aunque la tarde se hizo larga, no duró lo suficiente para precisar sus sentimientos acerca de *uno* de los habitantes de aquella mansión; Elizabeth pasó dos horas despierta en la cama tratando de aclararlos. Era evidente que no lo detestaba. No; el aborrecimiento se había desvanecido tiempo atrás, y casi desde entonces se avergonzaba de haberlo mirado alguna vez con algo que mereciera el nombre de desagrado. El respeto surgido de saberlo en posesión de muchas cualidades, aunque al principio admitido a regañadientes, había dejado, desde hacía algún tiempo, de ir en contra de sus sentimientos; y ahora aquel respeto, gracias al testimonio, tan extraordinariamente favorable, que había producido el día anterior, y que arrojaba una luz tan favorecedora sobre su personalidad, se estaba convirtiendo en algo de naturaleza más amistosa. Pero, sobre todo, por encima del respeto y de la estima, existía, para la buena disposición actual de Elizabeth, un motivo más que no se podía pasar por alto. Y era la gratitud. Gratitud no sólo por haberla amado antes, sino por quererla lo bastante como para perdonar el malhumor y la acritud en su manera de rechazarlo, junto con todas las injustas acusaciones que habían acompañado aquel rechazo. [trad. José Luis López Muñoz]

Elizabeth pensó aquella noche en Pemberley más aún que la anterior. Le pareció larguísima, pero no lo bastante para determinar sus sentimientos hacia uno de los habitantes de la mansión. Después de acostarse estuvo despierta durante dos horas intentando descifrarlos. No le odiaba, eso no; el odio se había desvanecido hacía mucho, y durante casi todo ese tiempo se había avergonzado de haber sentido contra aquella persona un desagrado que pudiera recibir ese nombre. El respeto debido a sus valiosas cualidades, aunque admitido al principio contra su voluntad, había contribuido a que cesara la hostilidad de sus sentimientos y éstos habían evolucionado hasta convertirse en afectuosos ante el importante testimonio en su favor que había oído y ante la buena disposición que él mismo –– había mostrado el día anterior. Pero por encima de todo eso, por encima del respeto y la estima, sentía Elizabeth otro impulso de benevolencia hacia Darcy que no podía pasarse por alto. Era gratitud; gratitud no sólo por haberla amado, sino por amarla todavía lo bastante para olvidar toda la petulancia y mordacidad de su rechazo y todas las injustas acusaciones que lo acompañaron. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

En cuanto a Elizabeth, aquella tarde sus pensamientos estuvieron en Pemberley más que en la pasada; y aunque la velada se le hizo larga, no le resultó lo bastante larga como para determinar sus sentimientos hacia *uno* de los habitantes de dicha casa. No lo odiaba, desde luego. No; el odio se había disipado hacía mucho tiempo, y casi hacía el mismo tiempo que Elizabeth se sentía avergonzada de haber sentido hacia él una antipatía que mereciera el nombre de tal. Aunque al principio había reconocido a disgusto el respeto que le producía el conocer con seguridad sus valiosas prendas, ya hacía algún tiempo que había de dejado de repugnarle sentir tal respeto, que ahora se potenciaba para convertirse en algo de naturaleza más amistosa, en virtud de tantos testimonios a su favor y de tantas muestras de su buena disposición como había tenido el día anterior. Pero por encima de todo, por encima del respeto y la estimación, tenía dentro un motivo que no podía pasar por alto para tenerle buena voluntad. Era la gratitud; gratitud, no sólo por haberla querido, sino por seguir queriéndola lo suficiente para perdonarle toda la petulancia y la acritud con que ella lo había rechazado, así como todas las acusaciones injustas que habían acompañado a su rechazo. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

En cuanto a Lizzy, esa noche sus pensamientos estuvieron en Pemberley más aún que la anterior, y aunque mientras transcurría le pareció larga, no lo fue bastante para interpretar sus sentimientos hacia uno de los moradores de aquella mansión, y permaneció echada, pero despierta, dos horas enteras tratando de concretarlos. No podía decir que lo odiara. No, el odio se había desvanecido hacía mucho tiempo, y ahora se avergonzaba casi de haber experimentado hacia esa persona un sentimiento que pudiera calificarse de antipatía. El respeto debido a la convicción en sus valiosas cualidades, aunque admitido al comienzo contra su voluntad, se había tornado respeto y aprecio, pero sobre todo, gratitud; gratitud no sólo por haberla amado, sino por amarla todavía lo bastante para olvidar el modo en que lo había rechazado y las injustas acusaciones que acompañaron a su repulsa. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (Cambia el nombre por su forma afectiva; el “almost” no se refiere a casi avergonzarse, sino que casi al tiempo, casi desde ese mucho tiempo, que omite en la traducción. También hay otra gran omisión, luego de que la admisión que el respeto lo concedió inicialmente contra su voluntad, no tradujo todo lo siguiente: it was now heightened into somewhat of a friendlier nature, by the testimony so highly in his favour, and bringing forward his disposition in so amiable a light, which yesterday had produced”)

Los pensamientos de Elizabeth por su parte, pasaron más tiempo en Pemberley que la noche anterior; y, aunque la velada transcurrió lentamente, no duró lo suficiente para que lograra decidir cuáles eran sus sentimientos por *uno* de los moradores de aquella mansión; y pasó dos horas sin conciliar el sueño tratando de averiguarlo. Era indudable que no lo odiaba. No; el odio se había desvanecido hacía tiempo, y casi desde entonces se avergonzaba de haber sentido algo parecido a la animadversión. El respeto que le inspiraba el convencimiento de que era un hombre lleno de cualidades, aunque al principio le costara reconocerlo, había dejado de contrariarla; y se estaba convirtiendo en algo de naturaleza más amistosa gracias al testimonio tan elocuente en su favor que había escuchado el día anterior, y que daba una imagen admirable de su carácter. Pero sobre todo, por encima del respeto y de la estima, había algo en su interior que no podía pasar por alto. Y era la gratitud. Gratitud no sólo por haberla amado en el pasado, sino por quererla aún lo suficiente para perdonar la irritabilidad y la acritud con que lo había rechazado, así como todas las acusaciones injustas que habían acompañado a su negativa. [trad. Marta Salís Canosa]. (“petulance” no significa “irritabilidad”)

Respecto a Elizabeth, pensó en Pemberley aquella noche más que la noche anterior; y la noche, mientras transcurría, aunque le pareció larguísima, no fue lo suficientemente larga como para aclarar sus sentimientos hacia *una persona concreta* de aquella mansión, y permaneció despierta dos horas, intentando decidirlo. Desde luego, no lo odiaba. No. El odio se había desvanecido hacía mucho tiempo y durante todo ese tiempo casi se había avergonzado de tener un sentimiento de rechazo hacia él que mereciera ese nombre. El respeto nacido de la convicción de sus verdaderas cualidades, aunque admitidas al principio a regañadientes, habían dejado de ser al final repugnantes a sus sentimientos; y ahora había adquirido una especie de naturaleza amistosa, gracias a los testimonios que había oído en su favor y el comportamiento tan agradable que él mismo había tenido el día anterior. Pero sobre todo, por encima del respeto y el aprecio, había en su interior una predisposición hacia él que no podía pasar por alto. Era gratitud. Gratitud no solamente por haberla amado, sino por amarla lo suficiente todavía como para olvidar la petulancia y la acritud con la que lo había rechazado, y todas las injustas acusaciones que habían acompañado a aquella negativa. [trad. José C. Vales]

Such a change in a man of so much pride exciting not only astonishment but gratitude–for to love, ardent love, it must be attributed; and as such its impression on her was of a sort to be encouraged, as by no means unpleasing, though it could not be exactly defined. She respected, she esteemed, she was grateful to him, she felt a real interest in his welfare; and she only wanted to know how far she wished that welfare to depend upon herself, and how far it would be for the happiness of both that she should employ the power, which her fancy told her she still possessed, of bringing on her the renewal of his addresses.

Semejante cambio en un hombre de tanto orgullo no sólo excitaba asombro, sino gratitud, pues al amor, un amor ardiente había que atribuirlo. Por eso la impresión que le producía era para alentarla; y muy opuesta al desagrado, aunque no se pudiera definir con exactitud. Le respetaba, le estimaba, le estaba agradecida, sentía vivo interés por su felicidad, y sólo le faltaba saber hasta qué punto deseaba que esa felicidad dependiera de ella y hasta cuál redundaría en dicha de ambos que emplease el poder, que su imaginación le presentaba aún como suyo, de arrastrarle a renovar su proposición. [trad. José de Urríes y Azara]

Cambio semejante en un hombre que antes era tan orgulloso, despertó en Elizabeth no solamente el asombro sino la gratitud, porque sólo podía atribuirse al amor, a un amor ardiente. Esta impresión no tenía ella por qué reprimirla, no le producía molestia alguna aunque no acertaba a definir su verdadera naturaleza. Sentía por Darcy respeto, aprecio, gratitud y se interesaba muy de veras por su felicidad. Lo que Elizabeth no hubiera sabido decir era hasta qué punto deseaba que esa felicidad fuese obra de ella misma y hasta qué extremo debía ella llegar para conseguir la felicidad de los dos, en el empleo de la influencia que se imaginaba tener todavía para conseguir que él reanudase sus relaciones amorosas. [trad. Amando Lázaro Ros]

Semejante cambio en un hombre de tanto orgullo despertaba, además de asombro, gratitud, porque sólo podía atribuirse al amor, y a un amor ardiente; y, como tal, causaba en Elizabeth una impresión que nada tenía de desagradable, aunque no claramente definida, que merecía la pena fomentar. Elizabeth sentía respeto, estima, le estaba agradecida y sentía verdadero interés por su bienestar; y ahora sólo le quedaba averiguar hasta qué punto deseaba que aquel bienestar dependiera de ella, y hasta qué punto debería emplear, para la felicidad de ambos, la capacidad, que su intuición le decía que aún poseía, de provocar una nueva declaración. [trad. José Luis López Muñoz]

Semejante cambio en un hombre tan orgulloso no sólo tenía que inspirar asombro, sino también gratitud, pues había que atribuirlo al amor, a un amor apasionado. Pero, aunque esta impresión era alentadora y muy contraria al desagrado, no podía definirla con exactitud. Le respetaba, le estimaba, le estaba agradecida, y deseaba vivamente que fuese feliz. No necesitaba más que saber hasta qué punto deseaba que aquella felicidad dependiera de ella, y hasta qué punto redundaría en la felicidad de ambos que emplease el poder que imaginaba poseer aún de inducirle a renovar su proposición. [trad. Ma. Antonia Ibáñez]

Un cambio tal en un hombre de tanto orgullo no sólo despertaba asombro sino gratitud, pues debía achacarse al amor, al amor ardiente; y en virtud de tal, la impresión que le había causado merecía recibirse no como algo desagradable, aunque no podía llegar a definirla con exactitud. Lo respetaba, lo estimaba, le estaba agradecida, sentía un verdadero interés por el bienestar de él; y lo único que le faltaba saber era hasta qué grado quería ella misma que aquel bienestar dependiera de ella, y cuán beneficioso sería para la felicidad de ambos que ella hiciera uso del poder, del que su imaginación le decía que poseía aún, de animarlo a que renovase sus pretensiones. [trad. Alejandro Pareja Rodríguez]

Semejante cambio en un hombre tan orgulloso no sólo movía a asombro, sino a gratitud, pues no podía menos que atribuirse a un amor ardiente. Por eso en aquel momento estaba segura de que lo respetaba, lo estimaba, le estaba agradecida, sentía un verdadero interés por su felicidad, y sólo le faltaba saber hasta qué punto deseaba que esa felicidad dependiera de ella y si podía contribuir a la dicha de ambos el que emplease el poder, que su imaginación le presentaba aún como suyo, de arrastrarlo a renovar su proposición. [trad. Ana Ma. Rodríguez] (Omite el fragmento que sigue a “amor ardiente” que habla de las sensaciones que eso despertaba en Lizzy, que no le eran desagradables pero que no alcanzaba a definir)

Semejante cambio en un hombre tan orgulloso suscitaba en ella, además de asombro, agradecimiento, pues sólo podía atribuirse al amor, al amor más apasionado; y, como tal, despertaba unas sensaciones en absoluto desagradables que tenía deseos de alentar aunque no pudiera definir. Ella lo respetaba, lo apreciaba, le estaba agradecida y sentía verdadero interés por su bienestar; y sólo necesitaba saber hasta qué punto deseaba que ese bienestar dependiera de ella, y hasta qué punto —a fin de contribuir a la felicidad de ambos— debía utilizar el poder que aún creía poseer para que él volviera a cortejarla. [trad. Marta Salís Canosa]

Un cambio semejante en un hombre tan orgulloso no sólo causaba asombro, sino que suscitaba gratitud… pues sólo al amor, al amor apasionado podía atribuirse aquella transformación; y tal era la impresión en ella que deseaba alentarla, pues de ningún modo le resultaba desagradable, aunque no pudiera definirla exactamente. Lo respetaba, lo apreciaba, le estaba agradecida, sentía un verdadero interés en que fuera feliz, y sólo quería saber hasta qué punto esa felicidad dependía de ella, y hasta qué punto la felicidad de ambos dependería de que ella pudiera conseguir que el señor Darcy renovara sus proposiciones, pues suponía que aún tenía ese poder en sus manos. [trad. José C. Vales]

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